El deseo, esta obra de gran escala es más que un retrato, es la cristalización de un instante sublime. La mujer que protagoniza la pieza, capturada en primer plano, parece flotar en un estado de contemplación y sorpresa. Su maquillaje, una mezcla de azules, magentas y verdes, refleja los tonos invernales y su vínculo con la naturaleza.
El ojo verde de la mujer mira hacia arriba, como si algo la hubiera cautivado. Su boca entreabierta sugiere un susurro, un momento de reconocimiento o una expresión de asombro, interés, cautividad.
El colibrí, en primer plano, resplandeciente con los mismos tonos fríos y vibrantes, se convierte en un eco de la mujer y su vibración interna que la precipita hacia eso que la llama. La obra habla de la belleza, la atracción, el impulso, los momentos inesperados.
Cada trazo de mi pincel cuenta una historia que trasciende el lienzo, invitándote a ser parte de este encuentro mágico. ‘El Deseo’ no es solo una pieza, es una invitación a un mundo lleno de magia, asombro y belleza, que tiene mucho de lo real.”